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¿Te imaginas conduciendo y te da dolor de estómago?

¡Tranquila no eres la única!

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al año 2015, más de 2.5 millones de españoles están afectados por algún tipo de fobia.

Esta cifra representa el 6% de la población. A nivel clínico, se trata de un tipo de trastorno de ansiedad que va más allá del miedo: es un temor irracional a algo que no representa un peligro real y que se manifiesta a través de síntomas físicos (sudoración, taquicardia, náuseas) y psicológicos.

El miedo a conducir, o amaxofobia, es una de estas alteraciones. No hay datos precisos sobre el porcentaje de población que sufre este problema, pero sí informes que indican que 1 de cada 9 conductores tienen episodios de ansiedad al volante, y que 1 de cada 5 deja de conducir a causa de ello.

Si eres una de estas personas, estas cifras deberían ayudarte a objetivar el miedo y desdramatizar la situación, puesto que indican que este síndrome es mucho más frecuente de lo que cabría esperar.

“Cuando el miedo supone una limitación para la libertad de la persona que lo sufre, es momento de ponerle remedio”

Algunas de las fobias más comunes en la sociedad contemporánea no tienen una afectación real en la vida de las personas. 

A alguien que tiene pánico a volar en avión le bastará con no utilizar este medio de transporte, lo que no supondrá un problema a no ser que su actividad profesional le obligue a viajar mucho y a larga distancia; lo mismo pasa con otras fobias muy habituales, como la aracnofobia (miedo a las arañas) o ofidiofobia (miedo a las serpientes).

Pero, ¿qué ocurre cuando este miedo paralizador se manifiesta ante una situación cotidiana, como puede ser la necesidad de conducir un coche? 

En estos casos, coinciden todos los expertos, sólo hay dos salidas: sucumbir al pánico, lo que suele implicar un cambio de hábitos para evitar el uso del vehículo o incluso un cambio de estilo de vida: o bien enfrentarse al miedo a conducir, conocido como amaxofobia.

Alejarse del volante para protegerse del fastidio que nos produce conducir sólo es una solución mentalmente sana cuando esta determinación no se toma por sentirse incapaz de afrontar el reto, sino que es fruto de un proceso de reflexión que concluye con la decisión de dejar el coche: 

“No me gusta conducir, me pone nervioso y tengo la posibilidad de llevar el mismo tipo de vida que llevaba hasta ahora moviéndome a pie, en transporte público o de acompañante. 

Por tanto, decido libremente evitar esta actividad que me produce irritación o engorro”, que también es formador de cursos de sensibilización y reeducación vial.

No hay problema con eso. Otra cosa muy distinta es cuando nos sometemos al miedo sin llegar a racionalizar la situación ni intentar buscar una solución con un profesional. 

En este caso, la amaxofobia se convierte en un problema no resuelto que además puede revelar traumas pasados que tampoco se solucionaron o dar lugar a otros problemas de ansiedad en el futuro.

La idea es hacer entender a las personas afectadas que para que una emoción esté justificada, los pensamientos que conducen a ella han de basarse “en evidencias, no en conjeturas”. 

Estas 7 claves te ayudarán a superar tu miedo:

  • Concéntrate en las acciones, y no en tus pensamientos. Verás que todo fluye mucho mejor. 
  • Comienza con caminos breves y conocidos. Hazlo todos los días. Así ganarás confianza y perderás el miedo. 
  • Arma una rutina. Todo hábito necesita, por lo menos, un mes de entrenamiento riguroso. Conduce el tiempo que hayas determinado: 15 minutos o una hora. No importa cuánto sea, pero trata de respetarlo. Si puedes, busca horarios que no sean demasiado transitados.
  • Avanza en la medida de tus progresos. Que no te gane la ansiedad: ve aumentando tus objetivos de forma consciente, a medida que vayas ganando confianza. 
  • Controla tus pensamientos negativos. Esto es algo que debes aprender a hacer en cualquier ámbito de tu vida, y en este particularmente. Si dejas que los pensamientos negativos te dominen, el miedo crecerá en tu interior.
  • Prémiate por tus logros. Cuando sientas que no vas a lograrlo, recuerda dónde estabas antes, y dónde estás hoy. ¿No has progresado mucho? Seguro que algún progreso hiciste. 
  • Busca personas que te transmitan confianza. Lo más importante siempre que estés comenzando una nueva etapa, es rodearte de personas que te generen confianza. Si consigues eso, todo resultará mucho más fácil. Ir a terapia de hipnosis te ayudará, yo la aplico en mis consultas y tiene resultados bastante importantes.

Normalmente no es un tratamiento largo: entre 3 y 10 sesiones (una cada semana) suelen ser suficientes, y el ratio de éxito es bastante elevado.

Espero que puedas usar o transmitir estos consejos. Y si quieres que sigamos hablando de este tema dime en los comentarios y haremos un directo en Facebook para profundizar en este tema más.

Ante todo, recuerda hacer hincapié en lo siguiente: nunca es tarde para aprender y experimentar, sólo se trata de proponérselo. 

Namasté

 

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