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Muchas personas me preguntan por qué he decidido que mis programas de transformación vayan dirigidos solo a mujeres.

Nada tiene que ver con que sea “feminista”, es mas no me gustan las etiquetas, considero que cada ser es su propia esencia independientemente de su sexo.

Pero si tengo que decir que tras muchos estudios realizados en la sociedad actual, siempre los datos revelan que el sexo femenino se ve más afectado por este trastorno, con gran diferencia, los motivos serán muchos: desvalorización, maternidad, machismo (en algunos casos), exceso de responsabilidad, cargas familiares, relación laboral, etc.

Hay costumbres o creencias que aunque la sociedad haya avanzado, como se dice, siguen en tu mente inconsciente, esa información está en tus células, proviene de tus ancestros y obviamente te pasa factura en cierto momento de tu vida.

Según los últimos estudios realizados en 2018 por la OCU. El estrés y la depresión lo sufren cada vez más mujeres que hombres. 

Un 18% de las mujeres padece una depresión a lo largo de la vida.

Nos hemos incorporado al mundo laboral y hemos logrado independencia económica, pero en nuestra carrera por equipararnos en derechos con el hombre también nos hemos igualado en errores. 

Y es que muchas veces pasamos por alto que este estrés adicional puede afectar a nuestra salud (sobre todo si no nos cuidamos).

Cada vez son más las mujeres que sufren ansiedad y también es habitual que eso lleve a padecer un trastorno del ánimo y autoestima.

¿Por que vivimos estresadas?

Actualmente, son muchas las mujeres que asumen un triple rol (madre, ama de casa y mujer trabajadora) y esa sobrecarga suele traducirse en estrés, un trastorno que años atrás era más propio del hombre y solo por exigencias laborales.

La precariedad laboral parece incrementar este aspecto: según datos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, el 40% de las mujeres sienten que su ansiedad ha aumentado porque tienen una situación laboral más precaria y más obligaciones en el hogar.

La precariedad laboral aumenta la sensación de ansiedad en la mujer

Sin embargo, todavía solemos pensar que el estrés no es más que un problema de nervios y que debe asumirse como tal, cuando en realidad es una enfermedad a tratar como cualquier otra porque resta mucha salud.

  • Si te cuesta dormir. Puede ser que ya estés sufriendo estrés. Piensa que en el hombre el principal síntoma del estrés es la tensión, pero la mujer tiende a tener pensamientos negativos y a darle vueltas a las cosas, lo que dificulta el sueño.
  • ¿Y tu humor ha empeorado?. Cuando el estrés avanza se presenta un estado de irritabilidad constante y falta de concentración (tienes tantas cosas en la cabeza que te cuesta centrarte en una). Si observas estos síntomas, infórmate y ponle remedio.

Los motivos que llevan a una persona a sufrir de ansiedad son múltiples y dispares, pero en el caso de la mujer se han identificado algunas circunstancias que pueden facilitar que el estado anímico se vea afectado:

  • Nos exigimos demasiado. La Universidad de Washington (EE. UU.) ha constatado que, aunque tener un empleo fuera del hogar disminuye el riesgo de depresión, ocurre lo contrario si intentas llegar a todo. Querer ser “la mejor” en casa, en el trabajo, con los amigos, con tu físico… te lleva a un estado de ansiedad permanente que te pone a las puertas de la depresión.
  • Aceptamos que hay una tristeza “hormonal”. La menstruación, la menopausia, la posmenopausia… se suelen atribuir todos los altibajos emocionales de una mujer a una cuestión hormonal. Gran error: hay muchas otras circunstancias que influyen en la tristeza y que no están relacionadas con tus hormonas.
  • Lo social puede afectarnos más. Según una investigación de científicos españoles, a diferencia de lo que suele ocurrir con el hombre (no siempre es así), en la mujer un aspecto relacionado con las relaciones interpersonales puede estresarte y predisponerse a estar triste. 

Asumir que la tristeza es “hormonal” o que se debe al cambio de estación es un gran error.

Otro factor importante es que al llegar a los 40 o a los 50 años el ser humano tiende a hacer balance. De joven se tiene una imagen mental –seguramente idílica– sobre cómo se va a ser en la edad adulta y es probable que, al llegar a ese punto, la vida se parezca poco (o nada) a lo que se había planificado. Aunque eso no signifique que sea peor, este desajuste puede generar cierta frustración.

En los hombres, dicen los psicólogos, las mayores decepciones al llegar esa edad se dan en el ámbito laboral (y también en lo que se refiere a lo económico), pero en las mujeres entra en juego otro sentimiento: pueden sentir que el esfuerzo invertido en el ámbito familiar a veces ha sido poco valorado.

Por eso se puede generar lo que los especialistas llaman “el síndrome del ama de casa”, en los casos que se percibe que esta dedicación ha supuesto dejar aparcados ciertos sueños o ambiciones.

MÁS CONSECUENCIAS DEL ESTRÉS FEMENINO

  • Empeora patologías existentes. Expertos del Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer destacaron que la ansiedad puede empeorar el asma en las mujeres que lo sufren, descompensar los niveles de glucosa en las diabéticas y aumentar el insomnio.
  • El corazón sufre más. En ellas el estrés emocional extremo puede causar una insuficiencia grave del músculo cardiaco que les lleva a sufrir el llamado “síndrome del corazón roto” (afecta en un 90% a mujeres). Los síntomas son parecidos a los del infarto, pero no hay obstrucción de las arterias y la persona suele recuperarse.
  • Mas dolor. Según los resultados del estudio “Barómetro del dolor”, las preocupaciones y la sobrecarga de la mujer provocan más dolor corporal en ellas.

Existen infinidad de motivos por los que yo me decante en ayudar/acompañar especialmente a mujeres, pero el que más me impulsó a hacerlo, es que cuando decidimos algo vamos a por todas, nos entregamos sin importar nada más.

Eres valiente y tienes la ayuda de muchas mujeres no tires la toalla.

¡TÚ PUEDES!

Namasté 🙏

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