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Cuando llegan estas fechas a todos nos pasa que no sabemos decir NO, nos excusamos pensando que es Navidad, que solo es una vez al año y de forma continua abusamos de nuestra salud.

Cualquier cambio brusco en tu salud repercute en tu cuerpo. Y estarás conmigo en que la Navidad suele generar ese cambio brusco.

Bien sea porque comemos de más (y cosas que sabemos que no nos hacen ningún bien).

Bien sea porque no salimos a la calle porque hace frío y se está muy calentito en casa (el cuerpo se ejercita para sentarse a la mesa y poco más).

También ocurre que bebemos demasiado, gastamos Y DERROCHAMOS buenas cantidades de dinero, estamos más mustios, más cansados, más agobiados.

Creamos una sensación de que la Navidad es para disfrutarla, descansar y la realidad es que nos pasamos los días yendo y viniendo, con regalos para uno, con comida con los otros.

Con “voy a ver qué hay en x sitio”, con “tengo que preparar la lista de ingredientes para la cena de Nochebuena. Y de Nochevieja”.

Con “tengo que ver cómo me organizo para cenar con este grupo de amigos, quedar con a, b, c y d. Comprar regalos para la familia, el amigo invisible, el amigo visible, el Secret Santa, el grupo del trabajo, los amigos del yoga, de pintura, de costura…”

¿Hace falta que siga?

Creo que aparte del choque físico que tiene en nuestra salud, también hay una parte mental bastante estresante enmascarada con el logo de la Navidad.

Hoy quiero ayudarte con estas 7 claves que a mi me ayudan a tener equilibrio en estas semanas:

1.- Ejercítate aunque haga frío. El problema es que a 30 grados cualquiera que aprecie su cuerpo practica deporte. ¿Pero qué ocurre cuando hay pingüinos en el portal de casa?
Aún así puedes ejercitar tu cuerpo. Te enumero unas pocas ideas que puedes implementar:

1) usa las escaleras en vez del ascensor.

2) haz un poco de ejercicio exterior (correr, bici) después del trabajo, nada más llegar a casa, para no acomodarte al acogedor calor del hogar. Mientras corres no sientes casi frío.

3) Apúntate a un gimnasio (no hace frío mientras te ejercitas).

4) Apúntate a una carrera solidaria: cuando no eres el único que pasa frío y que está comprometido con la causa, se ve todo desde otro punto de vista. Además, correr con más gente ayuda a disfrutar más de la experiencia.

5) Practica ejercicios en casa: en tu habitación puedes hacer ejercicios anaeróbicos como abdominales, sentadillas, flexiones…(en el libro gratuito de mi web tienes un plan de ejercicios en casa, fáciles y para practicar en el salón).

2.- Cuida la dieta (es posible), después de las cenas pesadas, toma batidos de frutas para desayunar, no desayunes las sobras, no mezcles muchos tipos de comidas, elige un primer plato, segundo plato y si no puedes resistirte come postre, pero espera al menos una hora después de comer para el postre, come despacio e interacciona con los comensales de la mesa, di no a probarlo todo, no es necesario y tu organismo te lo agradecerá. No es que estes a dieta pero se consciente de que tu organismo necesita un descanso y si no se lo das, él lo hará de forma obligatoria enfermandose.

3.- Controla tus gastos. Aquí más que nunca. Si hay un momento idóneo para empezar con este hábito, esas son las Navidades.
Si realmente te preocupa (por experiencias pasadas) en qué se te va el dinero en Navidad (y sobre todo CUÁNTO), éste es un hábito innegociable. Apunta en un libreta todo lo que vas comprando, sobretodo si son cosas materiales, preguntarte si realmente necesitas comprar todo eso o si puedes sustituirlo por algo que tus seres queridos nunca desecharan, como por ejemplo tu tiempo, yo este año he decidido regalarle mi tiempo, que voy siempre bastante justa, y me parece un regalo increíble puesto que es algo muy limitado. Estoy segura que las personas a las que le regales una tarde entera con ellos, o una cena, o finde semana rural, te lo agradecerán.

4.- Aprende a decir que NO a casi todo. Pon foco, prioriza. No lo confundas con ser egoísta. Simplemente establece quién es más importante para ti en determinadas situaciones: los demás o tú mismo.

Ahora en Navidad vas a tener invitaciones de decenas de personas. Fiestas, despedidas, reuniones, quedadas e historias varias de otros tantos amigos y familiares. Como no aprendas a decir NO en la mayoría de las veces, acabarán contigo.

5.- Medita por las mañanas.

Para salir a la calle o empezar tu día con energía y compromiso. Medita centrándote en tu respiración. A continuación realiza una revisión que incluya qué aprendiste ayer, qué quieres hacer hoy y con qué actitud (humor, positivismo) vas a pasar tu día.

La Navidad genera mucho estrés. Comidas, decoraciones, regalos, compras, fiestas… Empezando tu día con las ideas claras, con energías renovadas y con la actitud correcta te será todo mucho más llevadero. ¡A mí me funciona!

6.- Guarda un ratito de silencio en el momento perfecto.

En esos momentos en los que el cuñado te pone de los nervios, en los que tienes demasiados compromisos, en los que te falta tiempo para tenerlo todo preparado…

Un ratito de 3 a 5 minutos de relax, de desconexión y de tranquilidad mental y física vienen muy bien de vez en cuando. No quieras estar haciendo todo en todo momento. Sosiega. Disminuye el ritmo alguna vez.

7.- Da gracias por la noche por lo ocurrido en el día.

Y tú, ¿eres agradecida? Este hábito no es más útil en Navidades, pero te recomiendo que continúes practicándolo (o empezar a practicarlo) en estas fiestas.

Personalmente, dar gracias a la vida por cómo han sucedido las cosas en el día de hoy es uno de los hábitos top que puedo recomendar.

Practícalo por las noches, antes de irte a la cama, para que tenga mejor efecto (ya que ha transcurrido el día entero). Si sales de fiesta o de cena y se te hace tarde, da gracias al día siguiente por la mañana. No pasa nada.

Y sobre todo… diviértete.

Para eso estamos por aquí ¿no? Para divertirnos.

La felicidad será constante cuando aprendas a disfrutar de cada momento de tu vida.

Siempre y cuando apliques los hábitos mencionados anteriormente lograrás obtener un balance saludable en tu Navidad que te permitirá disfrutar de tus compromisos desde otro punto de vista, mas relajado, equilibrado y te encontrarás en paz.

Se trata de encontrar un balance entre todos los aspectos de tu vida.

Quizás ya lo encontraste anteriormente, por lo que mantenlo en estas fiestas y no dejes que la Navidad te corte el ritmo.

Namasté

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